Estrasburgo, el orgullo de Alsacia

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Ciudad: Estrasburgo / País: Francia / Población: 485 mil habitantes.

Estrasburgo reserva algo único en cada época del año, sea en el mercado navideño más grande de Europa o en la bondad de sus tonos rojiamarillos en pleno otoño. No se trata de una gran ciudad ni en tamaño ni en población, pero en sus distintos barrios donde convergen la arquitectura francesa y la alemana, el acento del este y las costumbres alsacianas, encontraremos innumerables riquezas culturales.

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Siendo la capital del departamento del Bajo Rin, de la histórica región de Alsacia y de la nueva región administrativa del “Gran Este”, Estrasburgo ha sido escenario de numerosas disputas territoriales, alternando su pertenencia al imperio Románico-Germánico, al imperio alemán y al perverso Tercer Reich con su posterior incorporación al territorio francés en más veces de las que sea necesario contar. Sin embargo, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad ha sido el símbolo de la reconciliación franco-alemana e incluso recientemente ha sido inaugurada un nueva línea de tranvía que une la ciudad francesa con su vecina alemana de Kehl.

Su centro histórico, conocido como “la Grande Île”, es Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1988, esto debido a su riqueza arquitectónica cuidadosamente preservada propia de un típico barrio medieval. Además, la ciudad es sede de importantes instituciones europeas como “La Corte Europea de los Derechos Humanos”, así como del mismísimo Parlamento Europeo, el comando central del “Eurocuerpo” (cuerpo del Ejército al servicio de la Unión Europea y de la OTAN) y otras más.

¿Qué ver y qué hacer?

La petite France

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Entre coloridos restaurantes que promueven la gastronomía local, bares y terrazas, pastelerías y tiendas de souvenirs, se encuentra el barrio más pintoresco y representativo de la ciudad. El lugar por donde hay que empezar el recorrido y posiblemente el lugar donde valdría la pena perderse una tarde entera, terminando justo en los famosos “ponts couverts”, tres puentes de los cuáles destacan cuatro torres, restos de la antigua fortificación que data desde el siglo XIII (aunque la actual versión de piedra fue erigida en el siglo XIX) y el punto ideal para sacar muchas fotografías de la ciudad.

La catedral de Estrasburgo

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Sin duda alguna el símbolo de la ciudad. Esta catedral, construida entre el 1015 y el 1439, es un perfecto ejemplo de la arquitectura del gótico tardío y durante más de dos siglos fue la construcción más alta del mundo (alrededor de 142 m. de altura contando el campanario).

En las noches de verano, a partir de las 22:15 y hasta las 23:15, se proyecta sobre los muros mismos de la construcción un impresionante espectáculo de luces que ni viajeros locales se pueden perder.

El Palacio Rohan

A pocos pasos de la Catedral se encuentra esta fastuosa mansión cuyo diseño corresponde al modelo de palacetes parisinos y donde ahora se encuentran el Museo Arqueológico, el Museo de Artes Decorativas y el Museo de Bellas Artes.

Museo histórico de la ciudad

Dicho museo permite evocar la historia de la ciudad en tres partes, desde la ciudad libre del Sacro Imperio Romano-Germánico (1262-1681), la ciudad real y revolucionaria de los siglos XVII y XVIII y finalmente el desarrollo de la metrópolis de los siglos XIX y XX. Con una presentación lúdica y pedagógica el museo histórico se presenta como una atracción necesaria para los interesados en entender los orígenes y el desarrollo de la capital alsaciana.

La place Kleber

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Es el corazón del área comercial y la plaza más grande y concurrida de la ciudad. Aquí yace el gigantesco árbol navideño durante las celebraciones de fin de año y es además el escenario de muchas de las celebraciones, manifestaciones y actividades organizadas por el gobierno local.

Place du Marché aux Cochons-de-Lait

Se trata de una pequeña pero encantadora plaza rodeada de restaurantes y terrazas con lo mejor de la arquitectura y la gastronomía local, un buen lugar para caminar muy lentamente y disfrutar de la atmósfera, la música y las eventuales presentaciones de artistas callejeros.

La place de la République

Se trata de un bello jardín central en donde se encuentra el “monumento a los muertos de Estrasburgo” rodeado por el edificio de la Biblioteca Nacional y el Palacio del Rhin.

Paseo en barco 

Otra forma de conocer Estrasburgo es a través de un tranquilo paseo por el río, comenzando justo detrás del Palacio Rohan, atravesando el centro histórico hasta llegar a la “petite France” y finalizando en la zona conocida como el “barrio europeo” en donde se encuentra el Parlamento Europeo.

Alquilar una bici

Para los más osados no sólo la ciudad sino toda la región ofrece infinidad de ciclovías. Cientos de kilómetros pensados para disfrutar del paisaje (parques, ríos, jardines, canales, sembradíos…), respirar aire puro y hacer ejercicio.

Para más información:

http://www.velhop.strasbourg.eu/

Le parc de l’Orangerie y le jardin des Deux-Rives

Ambos parques son una gran opción para disfrutar de un día soleado, hacer ejercicio o simplemente relajarse a leer un libro bajo la sombra de los árboles. El primero cuenta incluso con un restaurante y un pequeño aviario, el segundo permite al visitante cocinar al aire libre y tiene el atractivo de encontrarse justo en la frontera entre Francia y Alemania, posibilitando cruzar un puente símbolo de la hermandad de ambas naciones y llegar a la pequeña ciudad alemana de Kehl.

El Parlamento Europeo y el barrio Europeo

Por último, y aunque un poco lejos del centro de la ciudad, se encuentra el barrio europeo, sede de algunas de las más importantes instituciones de la Unión Europea.

¿Qué comer?

Tarte flambée: es masa muy delgada con nata y cebolla a la cuál se le añade jamón, queso y tocino u otros ingredientes a elegir.

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Baeckeoffe: estofado de carne de cerdo con papas ablandado por varias horas en vino blanco alsaciano y cocido a fuego lento.

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Choucroute: aunque es un plato típico alemán también es muy popular en toda Alsacia (no puede negarse el pasado que une ambas culturas). Se trata básicamente de repollo fermentado en salmuera acompañado de salchichas o algún otro embutido y al cuál se le pueden añadir una vasta lista de ingredientes al gusto.

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Además de los tres platillos anteriores siempre es posible incluir un bretzel (bollo horneado y salado en forma de corazón) o degustar de la amplia variedad de quesos, en especial el queso Munster.

Si eso no bastara, siempre vale la pena comer otros platillos franceses u alemanes que también merecen un lugar en el paladar del viajero, sean unas crêpes dulces o saladas, una sopa de cebolla (soupe à l’oignons), una exquisita “quiche lorraine” (tarta salada hecha a partir de huevos batidos acompañada de verduras y/o carne) o el famoso “foie gras” (hígado de ganso).

Y si de beber se trata, Alsacia es famosa también por sus vinos. Más que recomendados son el Riesling, Muscat, Pinot Blanc, Pinot Noir y el Gewürztraminer.

¿Cómo llegar?

A diario hay trenes desde París y Frankfurt que hacen la ciudad accesible en tan sólo un par de horas.

https://www.voyages-sncf.com/

Además, Estrasburgo tiene su propio aeropuerto internacional.

http://strasbourg.aeroport.fr/

Así que ya saben, incluir a Estrasburgo en sus planes viajeros, sea en la época navideña con su reconocido mercadillo o durante el resto del año, siempre será una excelente idea.

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